Se debe dar mantenimiento a nuestras finanzas

“Lo que no se mide, no se controla”. Esta frase la escuché por primera vez en el año 2002 y quedó grabada en mi interior, de forma tal que, aunque la situación sea completamente cualitativa, siempre hay alguna manera de medir y comparar. Más importante aún, es que debemos marcarnos un objetivo, entonces medimos y comparamos contra el objetivo trazado.

El primer gran paso es definir su situación actual (El primer gran paso), si esta etapa no la hacemos con sinceridad, orden, disciplina y verdaderamente convencidos de su necesidad, no tendremos los cimientos necesarios para tener una gran edificación.

El presupuesto debe ser revisado al menos una vez al mes, de cara a nuestros ingresos, sus variaciones, incrementos en el mejor de los casos, pero puede suceder que recibamos menos, por lo que, de acuerdo a la priorización de necesidades establecida en el presupuesto, procedemos a eliminar gastos que no son necesarios.

Cuando se dan variaciones negativas en nuestros ingresos o se presentan gastos de emergencia, se recurre a tarjetas de crédito o préstamos rápidos, que además son a muy alto interés, y empieza el desbalance en nuestras finanzas. Por eso hay que actuar antes, es decir, si ya sabemos que vamos a tener menos ingresos en un mes o en un período, inmediatamente debemos ajustar nuestros gastos.

Muchas veces lo queremos justificar como que fue de pronto, fue una emergencia, pero aquí es donde tenemos que ser firmes con nosotros mismos, pues para las emergencias debe haber un ahorro y un catálogo donde tengamos definido ¿qué es una emergencia?

La mayoría de las veces este comportamiento de “no cambio” en nuestros hábitos de consumo, a pesar de que nuestros ingresos o gastos han variado, se debe a la presión social que nos rodea y a la que cedemos fácilmente. Porque, aunque estemos en una situación económica “apretada”, seguimos asistiendo a fiestas, partidos de fútbol, salidas a almorzar con los compañeros, cine y otros eventos que probablemente estemos cubriendo con crédito de consumo.

Es aquí, donde debemos revisar nuestros hábitos de consumo, establecer los motivos que me impulsan a gastar, y siempre hacer un alto para cuestionarnos: ¿lo quiero? ¿lo necesito? ¿puedo pagarlo? Si alguna de las respuestas es negativa, ¡procedamos con la huida!

Hay muchas formas de buscar ayuda, una de las mejores es Finanzas con Propósito, pero también hay otras como Plata con Plática. Otro lugar de consulta es el foro <hagamos números> donde se pueden leer varios artículos relacionados con este tema.

Si le gustaría tener información adicional de cómo elaborar un presupuesto (por ejemplo en Excel de Microsoft®), llevar su control de gastos y tener siempre el detalle de sus préstamos, puede escribir al correo para consultas y comentarios.

Es importante que leas o repases nuestros artículos El primer gran paso y Un plan para salir adelante.

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